Vuelve a conectar con el mundo
La audición nos conecta con quienes amamos. Ofrecemos soluciones personalizadas para la pérdida auditiva, infecciones crónicas y trastornos del equilibrio, devolviéndote la tranquilidad que necesitas.
Orificios en la membrana del tímpano que pueden aparecer tras infecciones repetidas o traumatismos
Perforaciones timpánicas y miringoplastia.
Las perforaciones timpánicas son orificios en la membrana del tímpano que pueden aparecer tras infecciones repetidas o traumatismos, provocando pérdida de audición, acúfenos e infecciones tras la entrada agua. La miringoplastia es la intervención quirúrgica diseñada para reparar estos orificios y restaurar la barrera natural del oído. El procedimiento consiste en colocar un pequeño injerto de tejido del propio paciente, como una fina capa de fascia o cartílago, que actúa como un «parche» para que el tímpano cicatrice sobre él. En la actualidad muchas de estas cirugías pueden realizarse de forma mínimamente invasiva a través del conducto auditivo, evitando cortes externos, siempre que el tamaño y localización de la perforación lo permitan. Al cerrar la perforación, no solo se protege el oído medio de infecciones externas, sino que se mejora significativamente la calidad del sonido y se permite al paciente volver a disfrutar de actividades como nadar sin preocupaciones.
Crecimiento de piel en un lugar que no le corresponde
Colesteatoma y timpanoplastia
El colesteatoma es un crecimiento de piel en un lugar que no le corresponde, el oído medio. Aunque no es un tumor, se comporta de forma agresiva ya que tiene tendencia al
crecimiento y a la destrucción progresiva de las estructuras contenidas en el oído, fundamentalmente los huesecillos del oído, el sistema del equilibrio, el nervio facial y la separación entre oído y cerebro, pudiendo dar lugar a sordera progresiva, infecciones del oído, mareo e inestabilidad, parálisis facial e infecciones potencialmente muy graves como la meningitis y los abscesos cerebrales.
Por desgracia, la única solución es realizar una intervención quirúrgica denominada timpanoplastia, cuyo objetivo principal es limpiar por completo esta enfermedad y, en un segundo paso, reconstruir el mecanismo de la audición. Durante la cirugía, se elimina el tejido dañado y se restaura la integridad del tímpano y de la cadena de huesecillos si fuera necesario. A pesar de los avances en la tecnología quirúrgica, sigue siendo una enfermedad complicada de solucionar por completo, por ello se requiere del seguimiento estrecho por un otorrinolaringólogo y es posible que se requieran varias intervenciones para dar una solución definitiva.
Osiculoplastia
Reconstrucción de huesecillos del oído y osiculoplastia
Enfermedad de origen genético que afecta a la audición
Otosclerosis y estapedotomía.
La exostosis del conducto auditivo externo, conocida popularmente como «oído del surfista», consiste en la formación de bultos óseos benignos en el conducto que comunica la oreja con la membrana timpánica (conducto auditivo externo o CAE). Estos bultos, que crecen debido a la exposición prolongada al agua fría y al viento, estrechan el conducto, lo que facilita que el agua, el cerumen y la suciedad queden atrapados, provocando infecciones recurrentes, sensación de taponamiento y pérdida de audición. La solución definitiva es la recalibración del conducto auditivo externo, una intervención quirúrgica precisa que busca devolver al canal su diámetro y forma original. Mediante microinstrumentos el cirujano retira el exceso de hueso de forma cuidadosa para despejar el paso. Es un procedimiento eficaz que no solo elimina las molestias y el riesgo de otitis constantes, sino que restaura la ventilación natural del oído, permitiendo que el paciente pueda volver a disfrutar de actividades acuáticas y deportivas con normalidad. Es indispensable que, para evitar la reaparición del problema tras la cirugía, el paciente proteja sus oídos con tapones a medida cada vez que se realicen actividades acuáticas como natación, buceo o surf.
Disminución de la capacidad auditiva
Sordera/hipoacusia
La sordera o hipoacusia es la disminución de la capacidad auditiva, un problema que afecta profundamente la comunicación y la calidad de vida de las personas. Puede presentarse de forma leve o profunda, y sus causas son variadas: desde el envejecimiento natural y la exposición prolongada al ruido, hasta factores genéticos o secuelas de infecciones. En nuestra clínica, realizamos un diagnóstico preciso para distinguir entre la hipoacusia de transmisión (problemas en el tímpano o huesecillos) y la neurosensorial (daño en el oído interno o nervio auditivo). Dependiendo del origen y el grado de la pérdida, las soluciones actuales son muy eficaces y van desde tratamientos médicos y el uso de audífonos de última generación, hasta cirugías reconstructivas o implantes. Detectar a tiempo la pérdida auditiva es fundamental para evitar el aislamiento social y el deterioro cognitivo, permitiendo que el paciente recupere la conexión con su entorno y disfrute de una vida activa y plena.
Percepción de un sonido en el oído o en la cabeza
Acúfenos
Los acúfenos o tinnitus son la percepción de un sonido en el oído o en la cabeza —como un pitido, zumbido o siseo— sin que exista una fuente de ruido externa que lo produzca. Esta condición no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que algo ocurre en el sistema auditivo, y puede estar relacionado con la pérdida de audición, el estrés, la exposición a ruidos fuertes o problemas cervicales y mandibulares. En nuestra clínica, realizamos una evaluación clínica para identificar su origen y sobre todo, descartar causas graves que puedan estar dando lugar a este fenómeno. El tratamiento no siempre es sencillo, dado que se adecúa al origen del problema (los arriba citados) y es muy frecuentemente que no podamos una causa única y evidente.
Oído del nadador
Infecciones del oído (otitis)
Las infecciones del oído u otitis son una de las causas más frecuentes de consulta y pueden afectar tanto a niños como a adultos. Según la zona afectada, distinguimos principalmente entre otitis externa y otitis media,
Otitis Externa
La otitis externa, conocida frecuentemente como «oído del nadador», es la inflamación de la piel del conducto auditivo que va desde el exterior hasta el tímpano. Su causa principal es la humedad atrapada tras el baño o el uso de piscinas, lo que favorece el crecimiento de bacterias u hongos, aunque también puede aparecer por pequeñas heridas tras usar bastoncillos. El síntoma más característico es un dolor intenso que aumenta al tocar la oreja, acompañado a veces de picor o secreción. En nuestra clínica, realizamos una limpieza del conducto cuando es necesaria y pautamos tratamientos con gotas antibióticas específicas. Al ser una infección superficial, el diagnóstico y tratamiento precoces permiten un alivio casi inmediato del dolor, evitando que la inflamación cierre por completo el conducto y afecte temporalmente a la audición.
Otitis Media
A diferencia de la externa, la otitis media ocurre en el espacio lleno de aire situado justo detrás del tímpano. Es muy común tras procesos catarrales, gripes o alergias, ya que la mucosidad bloquea la trompa de Eustaquio y permite que los gérmenes se acumulen en el oído medio. Esto genera una presión que empuja el tímpano, provocando dolor, sensación de taponamiento y pérdida de audición. Si la presión es excesiva, el tímpano puede llegar a perforarse para liberar el líquido, lo que, aunque pueda sorprender, es beneficioso para aliviar los síntomas de manera más rápida. Si estas infecciones no se tratan y vigilan adecuadamente, pueden volverse crónicas, provocando supuración constante, pérdida de audición o daños en la estructura del oído. En nuestra clínica valoramos la paciente, pautamos tratamientos específicos, ya sean gotas o fármacos orales, y en casos recurrentes, ofrecemos pequeñas intervenciones como la colocación de un tubo de drenaje transtimpánico para facilitar la ventilación del oído. Si ya, fruto de procesos graves o recurrente el tímpano se perfora y persiste más allá de 3 meses, lo recomendable es realizar una Miringoplastia (explicado en apartados previos)
Nervio facial inflamado o dañado
Parálisis facial
La parálisis facial se produce cuando el nervio facial, que es el encargado de dar movimiento a los músculos de la cara, se inflama o se daña, provocando una pérdida de movilidad en un lado del rostro. Esto se manifiesta como una caída de la comisura de la boca, dificultad para cerrar el ojo o una expresión asimétrica, lo cual suele generar una gran preocupación estética y funcional. En nuestra clínica, abordamos el diagnóstico y tratamiento de la parálisis facial de forma urgente, ya que el tiempo es un factor crítico para una buena recuperación. Identificamos si el origen es vírico (como la parálisis de Bell osíndrome de Ramsay-Hunt), traumático o tumoral, para aplicar pautas personalizadas de tratamiento que incluyen corticoides, fármacos antivirales y, en casos específicos, cirugías correctoras. Nuestro objetivo es reducir la inflamación y rehabilitar la musculatura lo antes posible para restaurar la simetría del rostro, proteger la salud del ojo y devolver al paciente la confianza en su imagen y expresión natural.
Afectación a nuestro sentido del equilibrio
Mareo/inestabilidad/vértigo.
El mareo, la inestabilidad y el vértigo son síntomas que suelen generar mucha angustia, ya que afectan a nuestro sentido del equilibrio, controlado en gran medida por el oído interno. Aunque a menudo se confunden, el vértigo se define específicamente como una sensación falsa de movimiento o giro, mientras que la inestabilidad es la falta de seguridad al caminar. Estas alteraciones pueden deberse a causas muy diversas, desde el desplazamiento de pequeñas partículas dentro del oído (vértigo posicional) hasta inflamaciones del nervio del equilibrio (neuritis vestibular) o acúmulo del líquido que ocupa el oído interno (Enfermedad de Ménière). En nuestra clínica realizamos un estudio minucioso para localizar el origen del problema y aplicar el tratamiento más adecuado, que puede incluir maniobras de reposicionamiento, medicación específica o programas de rehabilitación vestibular. Nuestro enfoque busca estabilizar el sistema del equilibrio para que el paciente recupere la confianza en sus movimientos y pueda retomar sus actividades diarias sin miedo a las caídas o a las crisis de vértigo.
Causa más frecuente de pérdida de audición repentina y sensación de taponamiento
Tapón de cerumen.
El tapón de cerumen es una de las causas más frecuentes de pérdida de audición repentina y sensación de taponamiento. Aunque el cerumen es una sustancia natural que protege el conducto auditivo de infecciones y suciedad, en ocasiones se acumula de forma excesiva debido a la forma del conducto o al uso inadecuado de bastoncillos, que suelen empujar la cera hacia el fondo en lugar de extraerla. Esto puede provocar molestias, zumbidos (acúfenos) e incluso infecciones y dolor. En nuestra clínica, realizamos la una exploración y extracción de forma segura con de forma instrumental y bajo visión directa, técnicas mucho más precisas y seguras que el tradicional lavado con agua a presión. Es un procedimiento rápido y resolutivo que devuelve al paciente la claridad auditiva y el confort de manera instantánea.