Oído del nadador
Infecciones del oído (otitis)
Las infecciones del oído u otitis son una de las causas más frecuentes de consulta y pueden afectar tanto a niños como a adultos. Según la zona afectada, distinguimos principalmente entre otitis externa y otitis media,
Otitis Externa
La otitis externa, conocida frecuentemente como «oído del nadador», es la inflamación de la piel del conducto auditivo que va desde el exterior hasta el tímpano. Su causa principal es la humedad atrapada tras el baño o el uso de piscinas, lo que favorece el crecimiento de bacterias u hongos, aunque también puede aparecer por pequeñas heridas tras usar bastoncillos. El síntoma más característico es un dolor intenso que aumenta al tocar la oreja, acompañado a veces de picor o secreción. En nuestra clínica, realizamos una limpieza del conducto cuando es necesaria y pautamos tratamientos con gotas antibióticas específicas. Al ser una infección superficial, el diagnóstico y tratamiento precoces permiten un alivio casi inmediato del dolor, evitando que la inflamación cierre por completo el conducto y afecte temporalmente a la audición.
Otitis Media
A diferencia de la externa, la otitis media ocurre en el espacio lleno de aire situado justo detrás del tímpano. Es muy común tras procesos catarrales, gripes o alergias, ya que la mucosidad bloquea la trompa de Eustaquio y permite que los gérmenes se acumulen en el oído medio. Esto genera una presión que empuja el tímpano, provocando dolor, sensación de taponamiento y pérdida de audición. Si la presión es excesiva, el tímpano puede llegar a perforarse para liberar el líquido, lo que, aunque pueda sorprender, es beneficioso para aliviar los síntomas de manera más rápida. Si estas infecciones no se tratan y vigilan adecuadamente, pueden volverse crónicas, provocando supuración constante, pérdida de audición o daños en la estructura del oído. En nuestra clínica valoramos la paciente, pautamos tratamientos específicos, ya sean gotas o fármacos orales, y en casos recurrentes, ofrecemos pequeñas intervenciones como la colocación de un tubo de drenaje transtimpánico para facilitar la ventilación del oído. Si ya, fruto de procesos graves o recurrente el tímpano se perfora y persiste más allá de 3 meses, lo recomendable es realizar una Miringoplastia (explicado en apartados previos)